Etapas de la
práctica

Posturas y relajación
Postura
en Yoga se denomina “asana”. El término en sánscrito
se asocia a estabilidad, a inmovilidad y ascenso de la conciencia.
Para que el asana sea un asana debemos no sólo mantenernos
quietos en la posición, sino en un estado de vacío y
relajación mental. Entonces, la conciencia sube y sube y experimentamos
gozo.
La ejecución de la técnica con niveles progresivos de
dificultad permite la correcta circulación de la energía
y un completo soltarnos: allí, en esa autoconciencia gozosa,
el asana se realiza. El organismo se purifica, empieza a circular
mejor la sangre, el torrente sanguíneo se enriquece con nuevas
y estimulantes hormonas, el cuerpo experimenta gran dicha y la mente
conoce una suavidad y dulzura ilimitada.
Las asanas imitan graciosamente a criaturas de la naturaleza: el pez,
la langosta, el león…Su ejecución debe ser relajada;
el aprendizaje, paulatino, como un juego, un juego en el que prevalece
la inocencia, la no resistencia. Poco a poco, aceptando el propio
cuerpo, experimentando cómo se limpia y se despierta, nos vamos
sintiendo más flexibles, más vivos y saludables debido
a que irrumpe en nosotros la fuerza vital intraorgánica: el
prana
Relajación:
el cuerpo quieto en posición boca arriba (Savasana) se entrega.
Así empieza un proceso de observación de las tensiones
que es el primer paso hacia la relajación profunda. Las tensiones
toman el aspecto físico: músculos, articulaciones, órganos
pero hunden sus raíces en el plano emocional y mental. En el
plano emocional, las tensiones se manifiestan como aburrimiento, cólera,
falta de motivación, inseguridad, miedo , orgullo y otras.
Y en el plano mental se presentan dispersión, obsesiones, imposibilidad
de detener las imágenes mentales, los diálogos internos,
los pensamientos. Al observarlas, las tensiones se disuelven y el
cuerpo, las emociones y la mente se integran en una misma percepción.
Todo el cuerpo descansa en forma extraordinaria. Unos minutos de relajación
equivalen a varias horas de sueño profundo, la mente está
silenciosa y disfrutando y allí uno empieza a vislumbrar las
infinitas posibilidades de la relajación profunda que pertenece
a las etapas superiores del Yoga.
Respiración
En
Yoga , la ciencia de la respiración se denomina “pranayama”.¿
Qué es el prana? El prana es el principio universal de toda
la creación, el total de todas las energías del Universo
y lo que les dio origen. “Yama” significa “control”.
Es decir, “pranayama” hace referencia al control de la
energía pránica dentro del cuerpo a través de
la respiración; podemos decir entonces que “ pranayama”
es la ciencia del movimiento del prana o energía cósmica
universal dentro del cuerpo.
¿Cuáles
son los primeros pasos en este proceso? Como el prana es un principio
inteligente puede ser dirigido a voluntad. El primer paso es respirar
por la nariz con conciencia, con aguda percepción de las fosas
nasales, como si respiráramos el perfume de una rosa ¿Por
qué se respira por la nariz? Porque ella está especialmente
dotada para purificar el aire, calefaccionarlo, prepararlo para que
ingrese por los conductos respiratorios.
Otro aspecto importante es exhalar en un período de tiempo
más extenso que el de la inhalación. La exhalación
es esencial para expulsar el aire viejo, incluso residual, y preparar
a los pulmones para la siguiente inhalación. En períodos
avanzados, se aprende a retener el aire con grandes beneficios para
la actividad celular y para la producción rica de glóbulos
rojos de parte del bazo. También es aconsejable respirar con
un control de la faja abdominal baja ( la zona debajo del ombligo).
Se puede trabajar la respiración en tres fases: diafragmática,
torácica y clavicular. Una vez concientizadas las tres respiraciones
, el practicante realiza respiraciones completas o yóguicas,
integrando todo en un solo movimiento ondulante que crece desde la
zona diafragmática, con toda conciencia se va expandiendo hacia
los costados hasta la mayor amplitud del tórax y llega también
hacia arriba. La exhalación, más extensa todavía,
se inicia desde abajo hacia arriba como un movimiento incomparable
de purificación. El practicante yogui experimenta dentro de
sí un ritmo que lo vincula con el ritmo del Universo, se siente
parte de un organismo viviente cuyo latido él percibe en su
propia respiración. Y allí se alcanza el estado de pranayama
como un estado natural del cuerpo en el que no intervienen la voluntad
y la mente, pero sí la conciencia superior.
Control de los sentidos, concentración,
meditación y realización
El
aspecto mental desequilibrado genera una persona que olvida su cuerpo,
su psique y su vida interior. Esto implica que se instala fuera del
estado natural de vivencia. Así nada puede devolverle la alegría
de vivir, necesita reordenar y clarificar su personalidad. Si no lo
hace, funcionará en un bajo nivel de respuesta vital, con debilidad
emocional, tendiente a provocar estallidos y crisis exasperadas, por
las contradicciones que se mantienen o por la falta de significados
que den satisfacción a su hacer cotidiano. Si la persona se
siente prematuramente vencida, pronto sentirá que su vida es
inútil o absurda. Deberá aprender a observarse a sí
misma, a darse cuenta de cómo está a cada momento. Quizá
puede agotarse por mal funcionamiento intelectual, por interferencias
emotivas, por caer en una depresión física por desgastes
incesantes como la imaginación fantasiosa, memoria asociativa
y diálogo interno.
La creación de una atención verdaderamente lúcida
puede generar la fuerza de la concentración y ésta,
una nueva percepción de la realidad.
La práctica del Yoga genera esta percepción.
Pero, en nuestro caso, ¿qué sucede? Hemos perdido en
su totalidad el sentido del olfato, la vista se debilita, el tacto
y la piel se van desensibilizando, el oído se endurece y pierde
tonos, el gusto reduce sus posibilidades. ¿Por qué sucede
esto? Porque no les prestamos atención a las impresiones que
por los sentidos entran en el cerebro. No estamos detrás de
nuestros sentidos, porque estamos desatentos, ocupados con nuestros
pensamientos.
Hoy, para nosotros, la mente es la cárcel de los sentidos.
Debemos liberarlos de ésta. Un ejemplo claro es que una persona
que tiene mucha atención en su trabajo, regularmente sufre
de tensiones físicas. La persona que se relaja demasiado, pero
no tiene atención, casi nunca concreta sus objetivos.
Debido
a la falta de educación integral del sistema nervioso que regula
estos procesos, nuestras respuestas a la vida no son íntegras
y conscientes, no salen del aspecto más evolucionado de nuestro
cerebro, son simplemente reacciones de una parte del sistema nervioso.
Estas reacciones parciales e incompletas, este funcionamiento a medias
es la causa principal del estrés, la neurosis y la ignorancia.
¿Se puede detener este funcionamiento degenerativo y reencauzarlo?
Sí, la educación integral del sistema nervioso es posible
en primer lugar, por la observación de los sentidos, la respiración
y los pensamientos gracias a la atención. Luego, gracias a
la concentración y a la meditación podemos integrar
a las tres partes del sistema nervioso( correspondientes a los cerebros
reptil, mamífero y humano).Porque transformamos la frecuencia
de las ondas cerebrales, así como mejora el corazón
cuando se controla la presión arterial.
Al estabilizar las ondas, se integra el cerebro con el sistema nervioso;
emoción y pensamiento están en una misma frecuencia.
La percepción se vuelve diferente, más calma, más
profunda y el espectro de vibraciones es mayor; por ende, es mayor
la infomación recibida.
En otras palabras, la meditación alinea cuerpo, sentidos y
mente; asi comprendemos la ecuación , que a mayor percepción,
mayor energía y conocimiento.
¿Por qué ocurre esto? Porque al eliminar el estrés
y la neurosis, hay mayor receptividad que proviene de los cinco sentidos,
una captación emocional de las vibraciones del entorno y una
captación intuitiva directa de la realidad. Estas dos nuevas
captaciones son las que incorporan energía y conocimiento al
sistema. Por ello, los maestros de meditación afirman que el
hombre puede alcanzar a través de la práctica del Yoga
un estado imperturbable de existencia, conciencia y bienaventuranza,
que es la auténtica realización del ser humano.