TESTIMONIOS

 

Testimonio de Liliana Ortega

Siento una gran alegría al poder compartir mi experiencia de la Diksha. Siento que puedo comprender la perfección del camino, que cada situación y cada maestro que el Universo puso en mi camino fue perfecto para que pudiera evolucionar.


Desde hace un año, el Universo me encontró con las enseñanzas de Jesús y sus palabras fueron y son una luminosa guía de amor en mi vida, pero recién ahora puedo experimentar sus palabras, recién ahora, después de Bhagavan, porque El es un Avatar de mi tiempo, El es el instrumento de Dios para mostrar luz en esta era.
Siempre fui muy dura conmigo misma, y desde el comienzo lo que más anhelé fue parar mi mente y aprender a amarme incondicionalmente. Uno de los dones que Dios me dio es el de la pasión para todo, de manera que puse mi pasión al servicio de mi evolución.


Aprendí técnicas, hice viajes, y fui muy implacable conmigo, llegando a meditar nueve horas en un día y llevando mis emociones al límite de lo tolerable. Perola gran paradoja es que “el ego no puede vencer al ego”,la voluntad y los deseos, por más espirituales que sean, siguen siendo el ego.
Jesús lo dice en un pasaje: “Estén preparados y vestidos, y con sus lámparas encendidas, sean como criados esperando a que su amo vuelva de una boda para abrirle la puerta tan pronto como llegue y toque…Estén preparados porque el Reino de Dios vendrá cuando menos lo esperen”
Y también dice: “Te aseguro que el que no nace de agua y espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.Lo que nace de padres humanos es humano, lo que nace del Espíritu es Espíritu”


Eso es lo que yo siento: mi ego me ayudó a estar despierta y a llegar hasta acá, pero la Diksha de Bhagaván es Espíritu despertando espíritu.
En la última Diksha pedí que parra mi mente porque me estaba lastimando mucho y me estaba alejando del amor y la verdad. Y a partir de ahí, volar con el viento comenzó a ser mi experiencia. A partir del lunes siguiente a tomarla, me comenzaron a pasar cosas hermosas, cuando mi mente dominaba la situación ,”casualmente” y estuviera donde estuviera, mi atención se fijaba en esas espumas de algodón que vuelan por el aire, que en Buenos Aires se llaman “panaderos”. A la salida del subte, al cruzar la calle, en el parque, en mi cuarto , en cualquier lugar, el mensaje era: “vuela con el viento”


Y así fue: en veinte días visité el mar, fui a la Cordillera delos Andes y viví una hermosa historia de amor y por sobre todas las cosas comencé a sentir un profundo amor hacia mí misma como nunca antes en toda mi existencia.


Puedo asegurar que esto no estaba ni en los planes de mi mente. Es más, en un momento, en medio de la majestuosidad de la Cordillera, pude entender lo que me había dicho mi amigo Juan: “tus pensamientos son como un paréntesis de ondas discontinuas en el medio de la nada, es Dios, es que está acá, déjalo ser”. Comprendí que no tenía sentido pensar, me era molesto a mí misma.


Jesús lo dijo: “El viento sopla por donde quiere, y aunque oyes su ruido, no sabes por dónde viene, ni por dónde va. Así son también los que nacen del Espíritu.”
Después de la última Diksha, siento que estoy naciendo otra vez y parada en pilares más sólidos de amor hacia el Universo y hacia mí misma .Doy gracias por este presente, doy gracias por todos los Maestros que tuve, doy infinitas gracias a Bhagavan y a la inmensa y poderosa luz de su Misión, y doy gracias por mi existencia, por poder hacer esta experiencia humana, siendo Liliana, porque fue Liliana, como parte de la creación evolucionando la que amó la vida, los amaneceres, los atardeceres, la que sintió tristezas, miedos y odios y la que con sus aciertos y desaciertos siempre buscó la luz y me condujo hasta acá a sentir alabanza hacia la vida como parte de la Creación de Dios. Sé que sólo puedo sentir gratitud.¡Viva la vida!