Yoga y salud
Las prácticas físicas y la fisiología
corporal vital
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El primer obstáculo a superar es la mala salud
o la enfermedad. El cuerpo sano es el instrumento inicial del logro,
porque si el vehículo se estropea , el viajero no puede seguir
adelante. La salud física es importante para el desarrollo
mental y espiritual.
Las prácticas para desarrollar un estado de salud vibrante
son una combinación de posturas, hiladas en series bien definidas
, o posturas individuales (asanas) que apuntan a corregir un malestar
físico-energético. Las posturas y las series pueden
ser dinámicas o pasivas, según se lo requiera, y se
realizan integradas a la respiración, a técnicas de
purificación( kriyas), a visualización y a ejercicios
de concentración.
Los efectos sobre el organismo son múltiples: se flexibiliza
y fortalece la musculatura, adquieren movilidad las articulaciones,
la columna vertebral se corrige y tonifica, se favorece la circulación
sanguínea, se purifican los pulmones y se vuelve óptimo
su funcionamiento, se activa el hipótalamo y se equilibra el
metabolismo, se regula el funcionamiento glandular en su conjunto,
se alcanza así el equilibrio endócrino y se estimula
el sistema inmunológico,etc…
El joven, el viejo, el débil, e incluso el enfermo obtienen
la perfección en su organismo con la práctica constante.
A quien practica lo persigue el éxito, porque el único
secreto del éxito reside en la práctica constante. Como
dicen las antiguas escrituras del Yoga:” Es aprendiendo el alfabeto
como se puede llegar, mediante la práctica, a la maestría
de todas las ciencias; de la misma forma, a través de la práctica
de las posturas, se adquiere el conocimiento de la verdad”.
Las
posturas se han desarrollado durante siglos conformándose para
el ejercicio de cada músculo, cada nervio, cada glándula
del cuerpo y aseguran el desarrollo físico, la fuerza y la
elasticidad, manteniendo el cuerpo libre de enfermedad, disminuyendo
el cansancio y disciplinando el espíritu.
La respiración y el plano
anímico-volitivo
La
respiración pertenece al dominio del instinto. Es un reino
automático de funcionamiento, actúa sin que le prestemos
atención. Pero las tensiones físicas, las emociones
negativas y el desorden mental afectan a la respiración. Se
vuelve entrecortada, poco profunda y con un mínimo de energía
ambiental.
La respiración es el mecanismo por el cual incorporamos la
energía de la vida. Cuando la energía de la vida es
insuficiente en nuestra respiración, las emociones y la voluntad
inmediatamente se ven afectadas, los males más comunes son:
desgano, desolación, aburrimiento, depresión, abulia,
incertidumbre, angustia, etc.
A continuación se debilita el sistema inmunológico y
la esfera de la mente se contamina con pensamientos irreflexivos.
Por la falta de concentración, la situación desemboca
finalmente en el deterioro de la salud.
La respiración consciente promueve la relajación, la
concentración y la absorción de la energía de
vida. Esta energía se denomina “prana” y circula
por nuestro cuerpo.
La condición en la que vivimos tiene que ver con cómo
circula el prana en nosotros. Cuando el prana fluye en nosotros de
una manera discontinua y desordenada ( ya que los pensamientos y los
contenidos psíquicos lo alteran) tenemos la sensación
de estar separados de las otras personas y de la parte más
elevada de nosotros mismos. Cuando el prana fluye de una manera armónica,
nuestra visión de la realidad cambia: entramos en la experiencia
de la unidad..El acceso a la conciencia superior está relacionado
con el ascenso de prana en nuestra constitución. Sin el ascenso
de prana estamos continuamente atrapados en círculos viciosos.
A
medida que avanzamos en la práctica respiratoria, el cuerpo
se va desintoxicando, y podemos entonces hacer las técnicas
de purificación de los canales sutiles o nadis. Una vez que
estos se limpian, se pueden controlar las corrientes de prana, redireccionarlas,
orientarlas a través de métodos específicos con
lo cual la conciencia accede a niveles superiores. Entonces “pranayama”
se convierte en el movimiento de “prana”, el principio
que dio origen al Universo, haciendo el camino de regreso a la Fuente,
subiendo por el canal central y despertando en el cuerpo la memoria
de su origen sagrado.
La meditación y el sistema
nervioso
La
meditación elimina el estrés que se acumula en el organismo.
Es un proceso sin esfuerzo que conduce a una relajación profunda
y libera al organismo y a la mente de todas sus toxinas. Prepara la
unión entre cuerpo, mente y Vacío. Esta unión
es la curación cuántica. Porque integra a nuestro cuerpo
con la naturaleza del Cosmos.
Si la naturaleza es orden, inteligencia y creatividad; entonces, al
unirnos con ella, despertamos a nuestra propia inteligencia, a nuestra
propia salud.
El primer paso para que se produzca la transformación del organismo
humano es darle a éste las técnicas para que encuentre
la salud por sí mismo, ayudándose de esta inteligencia
de la naturaleza. Esto funciona porque la meditación corrige
una distorsión de la conciencia, el movimiento erróneo
vuelve al orden y el individuo encuentra el camino que lo lleva al
nivel de conciencia de la auténtica curación: un espacio
de paz, bienestar y regeneración corporal.
Nuestro cuerpo no es independiente del cuerpo del Universo, porque
al nivel de la mecánica cuántica no existen fronteras
definidas. Somos una ola en el océano y el océano es
el Universo.
La meditación transforma al sistema nervioso y genera nuevas
sintonías con el universo nunca alcanzadas anteriormente.